LAS NOVELAS ARGENTINAS EN CAIDA LIBRE

Hace un lustro, un programa que midiera apenas 11 puntos saldría eyectado del horario central, esa franja que va de las 21 a las 23 y en la cual, históricamente, el gran público se congrega frente a la pantalla del televisor a compartir, en familia, su telenovela preferida. Pero, como canta Bob Dylan, “los tiempos están cambiando”: la crecida de las aguas que amenaza con inundar a las viejas generaciones en el clásico del trovador ha tomado la forma del cable, internet y los múltiples servicios on demand, que no sólo han robado al medio masivo por excelencia de su audiencia, sino que han transformado los modos de consumo y ha globalizado el paladar. Ante este panorama, el andar de “ADDA” hoy en la pantalla de Telefé es excelente: desde las 22.30 suma alrededor de 11 puntos cada noche, una marca que incluso puede decaer si hay algún gran evento deportivo, por ejemplo, y le sobra un punto entero para ser el segundo show más visto del día. Además, vence en su franja por más de dos puntos, frente a “Quiero vivir a tu lado”, la ficción que ya se corrió desde las 21 a las 22.30 y que está sufriendo el mismo destino que la apuesta de El Trece para 2016, “Los ricos no piden permiso”: el olvido. Si en el pasado el horizonte deseable para una ficción nacional que debutaba en el horario central era de entre 20 y 30 puntos, hoy, una producción nacional apunta a pasar la marca de los 10 puntos para sobrevivir. “Viudas e hijos del rock and roll” promedió entre 2013 y 2014 13 puntos: por entonces se consideró “tibio” el paso de la ficción que buscaba repetir el éxito de “Graduados” por Telefé, pero hoy sería el programa más visto de la tevé. Incluso por encima de “Josué y la Tierra Prometida”: la ficción religiosa de Brasil es el programa más visto de la televisión de aire, sin rivales a la vista, y no consigue superar los 13 puntos de rating, muy lejos de “Moisés”, su predecesora que fue el gran suceso de 2016 con un promedio de 17.4 puntos. El fenómeno de “Moisés” ratificó otra tendencia preocupante para la industria nacional: el público argentino se volcó hacia la ficción extranjera. “Moisés” en 2016 y “Las mil y una noches” en 2015 dejaron atrás no solo a las ficciones nacionales sino al propio Tinelli, rey de la televisión indiscutido hasta hace dos años que ahora debe arremangarse y luchar en el barro por los pocos puntos de rating que reparten las noches del aire televisivo. Las consecuencias son catastróficas para un medio que empieza a percatarse que, como cantaba Dylan, “debe empezar a nadar o se hundirá como una piedra”: el encendido general de la tevé perdió 10 puntos de rating entre 2006 (36.1) y 2016 (26.5) y en los primeros meses de este año la caída se ratificó y hasta se pronunció, con un promedio de 22.2 puntos. Y mientras las ficciones del horario central se juegan la vida en un margen de 3 o 4 puntos de rating, con cada punto que pierde la tevé, menos valor tiene el minuto publicitario, generando menos recursos para producir ficciones que puedan competir, en precio y calidad, con los “enlatados” y con la oferta vasta e internacional del cable (que desde el año pasado sumó una nueva preocupación: supera al aire en rating) y los servicios on demand.

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