"Venezuela está muriendo de hambre": dura crónica de The Wall Street Journal

María Planchart junto a su hijo Jean Pierre
Jean Pierre Planchart, de un año de edad, tiene el rostro de un anciano y un grito que es poco más que un gemido. Pesa sólo 5 kilos. Su madre, María Planchart, trató de darle de comer lo que podía encontrar entre las bolsas de basura. Finalmente lo llevó a un hospital de Caracas, donde reza por un brebaje de leche de arroz que mantiene vivo a su hijo. "Lo vi dormir y dormir, cada vez más débil, todo el tiempo perdiendo peso", contó María Planchart, de 34 años de edad, al periodista Juan Forero, del diario The Wall Street Journal. "Nunca pensé que vería a Venezuela así". Su país era en otro tiempo el más rico de Latinoamérica, produciendo alimentos para exportar. Venezuela ahora no puede crecer lo suficiente para alimentar a su propio pueblo en una economía afectada por la nacionalización de las granjas privadas y los controles de precios y moneda. Venezuela tiene la inflación más alta del mundo -estimada por el Fondo Monetario Internacional en un 720% este año- lo que hace casi imposible que las familias hagan sus cuentas. Desde 2013, la economía se ha reducido un 27%, según el banco de inversión local Torino Capital; Las importaciones de alimentos han caído un 70%. Hordas de gente, muchas mujeres con niños a cuestas, rebuscan en la basura, una visión poco común hace un año. La gente en el campo escoge granjas limpias por la noche, robando todo, desde frutas que cuelgan de árboles hasta calabazas en el suelo, lo que agrega a la miseria de los agricultores heridos por la escasez de semillas y fertilizantes. Los saqueadores apuntan a las tiendas de comida. Tres de cada cuatro venezolanos dijeron que habían perdido peso el año pasado, un promedio de 8 kilos, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, un estudio anual realizado por científicos sociales. La gente de aquí, en una mezcla de rabia y humor, la llama la dieta de Maduro. Durante más de un mes, los venezolanos han protestado contra el gobierno cada vez más autoritario de Nicolás Maduro; hasta el viernes, más de 37 personas habían sido reportadas muertas en los disturbios. El Ministerio de Alimentación, la oficina del presidente, el Ministerio de Comunicaciones y el Ministerio de Relaciones Exteriores no devolvieron llamadas ni correos electrónicos solicitando comentarios para este artículo de The Wall Street Journal. "Aquí, para el gobierno, no hay niños desnutridos", dijo Livia Machado, médica y experta en nutrición infantil. "La realidad es que esta es una epidemia, y todo el mundo debería prestar atención". La doctora Machado y su equipo de médicos están viendo un aumento dramático en los bebés demacrados traídos al Hospital Domingo Luciani en Caracas, donde trabajan.

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