LA VICTIMIZACIÓN DE UN FEMICIDA #NiUnaMenos

Habían pasado ya seis horas de la sexta audiencia en la pequeña sala de los Tribunales de San Isidro. Fernando Farré había escuchado los alegatos finales de las partes acusadoras y de sus abogados defensores con una rigidez inconmovible, como si estuvieran hablando del asesinato cometido por otra persona y no fuera él quien degolló y apuñaló 66 veces a su esposa. Cada tanto, cuando alguien repetía lo que hizo con Claudia Schaefer aquella mañana del 21 de agosto de 2015, el asesino cerraba los ojos durante algunos segundos. Su rostro era un campo arrasado de gestos y emociones, que apenas se movía cuando el hombre saboreaba alguna de las cinco o seis pastillas que llevó a su boca durante toda la jornada.
Sin embargo, en los segundos finales de la anteúltima audiencia del juicio por jurados en su contra, Fernando Farré pareció despertar de esa sideral desconexión y aceptó la posibilidad que le dio el juez Esteban Andrejín de expresar sus últimas palabrasante los 12 ciudadanos que decidirán su futuro mañana martes cuando lean el veredicto tras debatir en una sala cerrada.
Su abogado Adrián Tenca aseguró luego a la prensa que el discurso final del asesino no estaba planeado. Pero, teniendo en cuenta que el ex ejecutivo de Coty podría recibir una condena a prisión perpetua por el homicidio de Schaefer, resulta difícil escindir las últimas palabras de la (legítima) puesta en escena.
Farré, de 54 años, pidió permiso al juez y abandonó la silla sobre la que había estado inmutable casi seis horas. Con el mismo traje gris que usó para presenciar las audiencias de lunes y martes de la semana pasada, pero esta vez con camisa blanca, y peinado prolijamente, el asesino se puso de pie, caminó tres pasos y se sentó frente a los jurados. Desde allí, como un sacerdote brotado de sarcasmo, se encomendó a Dios y pidió "que la paz esté con todos nosotros". Tras algunas frases sobre la relación que tenía con su hijo más chico, que padece autismo, se puso sus anteojos y leyó una carta -escrita supuestamente hace un año- dedicada a sus tres hijos (una niña y dos varones), que él mismo dijo que resumía con estas cuatro palabras: "perdón y los quiero".
La lectura, que tomó los últimos nueve minutos de la audiencia del lunes, fue el epílogo de la estrategia de Farré para evitar la condena perpetua. Lo que planeó la defensa del abogado Tenca fue que el jurado considere alguna de las posibilidades planteadas durante todo el juicio: culpable por homicidio en estado de emoción violenta, que prevé una pena de hasta 25 años, o en el mejor de los casos, que considere que el asesino actuó en estado de locura y lo declare inimputable, lo que le permitiría "recuperarse" en un hospicio psiquiátrico. Aunque la fiscal Laura Zyseskind advirtió que, de ser así, podría pasar sus días "en su departamento de avenida Del Libertador".
¿Qué necesita Farré para no ser considerado autor del homicidio agravado por el vínculo y por la violencia de género, que es lo que pidieron la fiscalía y la querella? Nada menos que 10 votos. Si 10 de los 12 jurados consideran que el asesino actuó bajo emoción violenta o que no comprendió la criminalidad de sus actos por padecer un arrebato de locura transitoria y lo declara inimputable Tenca habrá ganado su batalla y Farré evitará lo que más teme: ir a la cárcel prácticamente de por vida. La gran mayoría de los especialistas (abogados, jueces o fiscales) que presenciaron las audiencias consideran altamente improbable que algo así ocurra.

1 comentario:

  1. Que se suicide. Lo que le hizo a su ex mujer, a traición, con saña y premeditadamente dan para perpetua. No hubo estado de emoción violenta por la premeditación de sus actos,así que si le resulta tan insoportable la consecuencia de haberla cuasi degollado
    .tiene la solución en sus manos. Sus hijos ya están traumatizados de por vida. Los arruinó y a ella la dejó sin vida. Se jode o se muere.

    ResponderEliminar

Con tecnología de Blogger.