Alberto Fernández debe medio millón de pesos de expensas en un country

La singular nominación de Cristina Kirchner a la precandidatura presidencial parece haber tomado por sorpresa a Alberto Fernández, su ex hombre de máxima confianza devenido luego en enemigo y transfigurado ahora en hijo pródigo. El ex jefe de Gabinete no sólo deberá ajustar sus viejas críticas a la corrupción de su jefa, como ya trocó el discurso republicano por el de un flamígero Robespierre que quiere anular sentencias judiciales. Fernández también tendrá que poner al día algunos asuntos personales que deslucen su campaña electoral: en un country donde compró un terreno hace un tiempo, debe más de medio millón de pesos de expensas. Seducido por los enormes y boscosos lotes del barrio La Escondida, en la zona de Manzanares, Pilar, Alberto decidió comprar uno después de haber alquilado una casa durante bastante tiempo. En un barrio de 36 hectáreas con parcelas de entre 3.000 y 3.000 metros cuadrados que garantizan privacidad y silencio, el pretendiente a la Casa Rosada eligió La Escondida como lugar de descanso al intenso trajín de Puerto Madero, donde vive y mantiene frecuentes encuentros de trabajo. "Acá nunca vimos a otros políticos, empresarios o sindicalistas. Se ve que le gustaba venir a desenchufarse, aunque varias veces discutió con los vecinos porque no respetaba el límite máximo de velocidad, de 20 kilómetros por hora", dice uno de esos vecinos a Clarín. Según su relato y el de otros moradores de La Escondida, Fernández solía acelerar su Peugeot blanco más de lo permitido.Según la liquidación de expensas correspondiente a abril, a las que accedió este diario, Fernández -titular de la unidad funcional 48- acumulaba una deuda de 475.879,43 pesos. Con los gastos de ese período y los punitorios correspondientes, ese monto trepó ahora a 509.549,48 pesos. Unos 11.000 dólares. Desarrollado por un grupo de exalumnos del colegio Newman, La Escondida está a la altura del kilómetro 61,5 de la Panamericana, pero alejado de la zona de barrios privados. Con un pequeño club house y una pileta común que sólo ofrece un sobrio lugar de encuentro para vecinos que cuentan con mejores comodidades en sus respectivas casas, el emprendimiento tiene apenas 67 terrenos. Si Alberto quisiera levantar una vivienda sobre el suyo, primero debería saldar la deuda que tiene con el consorcio.

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