“El veganismo se trata de ver la vida con empatía”





La alimentación es fundamental para todo ser vivo y en estos tiempos se habla mucho de veganismo. Para comenzar vamos a definir este término. Es un estilo de vida en el cual se rechaza la explotación de cualquier especie animal. Por ejemplo, los huevos, lácteos y sus derivados quedan fuera de la dieta y está de más decir que la carne tampoco forma parte de este hábito. También se aplica a la vestimenta, medicamentos, cosméticos, transporte, etc.

Parece ser algo complejo de llevar, ya que no sólo involucra la comida, sino cambiar el hábito de vida, lo que puede llevar un tiempo. La transición debe hacerse progresivamente y siempre acompañado por especialistas.

La locutora Paulina Sapir Balza (M.N. 13775) trabajó en Crónica TV, es vegana y activista de Anonymous For The Voiceless (Cubo de la Verdad). En esta organización se encarga de concientizar sobre la causa de forma no violenta.
Paulina se hizo un tiempo en sus actividades y cuenta como fue llegar a vivir de esta forma, que cambios produjo en su día a día y como es convivir en una sociedad a la que definió como “el asado es el orgullo argentino”.


- ¿Te acordás si hubo un momento o un hecho el cual te hizo querer cambiar tu alimentación?
- Todo comenzó en el primer año de la carrera de locución, en la clase había una chica que era vegana. Hasta ese momento pensaba que el vegetarianismo era lo mismo que el veganismo. Luego empecé a investigar, mirar documentales y leer artículos. Recién ahí pude darme cuenta que era un mundo nuevo, que no podía seguir ignorando muchas cosas y me hizo replantearme todo. De esta forma comencé a ser vegetariana y realizar una transición lenta al veganismo.


- ¿Pensás que tanto no se sabe sobre el tema?
- Pienso que mucho no se sabe. La gente cree que esto es una dieta o una moda y va mucho más allá. Se trata de ver la vida con empatía. Muchos cuestionan que llevando una dieta a base de plantas no se consumen los nutrientes esenciales y vitaminas, cuando en verdad se pueden cubrir estas necesidades perfectamente. Siempre recomiendo a quienes quieran cambiar su hábito alimenticio, que se asesoren con profesionales de la salud sobre el tema. Lo correcto es ir con nutricionistas especializados en vegetarianismo y veganismo.


- ¿Sentiste alguna vez discriminación o algún comentario fuera de lugar por tu elección?
- Un montón de veces recibí comentarios feos de amigos e inclusive de mi propia familia, pero uno tiene que hacer oídos sordos. Yo soy consciente de porque elegí este camino. Al principio si me afectaba el qué dirán, pero al contrario de lo que muchos piensan, muchas veces somos nosotros los atacados. Se nos trata de “extremistas”, “loquitos”, “evangelistas”.


- ¿Cómo sabés que recibís todas vitaminas y nutrientes?
- Desde un principio acudí a un nutricionista. Resalto que sea especializado, ya que muchos recurren a quienes no lo están y escuche que les han dicho cosas como que el veganismo era extremo, entre otras pavadas. Siempre hay que ir con gente que se dedique específicamente a este tipo de dietas, para asesorarse de forma confiable y segura.
Otra cosa que quiero agregar es la desinformación que dan los medios de comunicación. Me cansé de ver profesionales de la salud sentados en pisos de TV diciendo que es veganismo es dañino, que puede ocasionar anemia y que no se logra adquirir los aminoácidos esenciales con una dieta vegetal, he escuchado barbaridades. Varias de estas personas lucran con marcas de productos ultra procesados que son sumamente nocivos para nuestra salud.
No voy a dar nombres, pero hay uno que comienza con la letra “c” que tiene una línea de mermeladas, batidos proteicos y gelatinas. Fíjate en los ingredientes la cantidad de colorantes y aditivos que tienen, muchos son impronunciables. Este señor que no quiero nombrar se encargó de difamar al veganismo en el programa de Mirta Legrand. En otra oportunidad, fui bloqueada por una reconocida nutricionista por cuestionarle una mala información que dijo al aire en un programa de chimentos. No sólo le escribí, sino que varios de mis compañeros activistas también lo hicieron y en vez de darnos una respuesta prefirió insultarnos y eliminarnos de sus redes.


- ¿Cómo llevas la parte cultural con respecto a las reuniones?
- Ese es todo un tema, estamos en Argentina donde el asado es el orgullo Nacional.  Muchas veces voy a restaurantes y no hay opciones veganas, entonces suelo armarme algo con lo que haya en el menú. Otra opción es llevar mi propia comida a las reuniones. Tengo compañeros activistas que optan por no ir a juntadas y que se niegan a compartir una mesa con gente que come carne. Por mi parte creo que es una oportunidad de dar el ejemplo de mostrar mi alimentación. Es una oportunidad para que los demás prueben las cosas que llevo, siempre se dice que comer vegano no es rico y es aburrido.


- ¿Qué cambio físico o espiritual te trajo el veganismo?
- El primer mes siendo vegana tuve un brote acneico en la cara, estoy segura que fue la reacción de mi cuerpo al depurarse de mi alimentación anterior. Consulté a una dermatóloga y mediante un corto tratamiento pude solucionarlo. Otro cambio que noté fue que mi pelo está más brillante, al igual la piel. En cuanto a lo físico, entreno desde los quince años y la verdad que no me siento débil. Además estoy levantando pesos que antes nunca pude, me noto más liviana, cree definición y me marqué mucho más. Las legumbres, frutas verduras y cereales te proporcionan mucha fibra.
En cuanto a lo espiritual, se podría decir que soy otra persona. Siento que tomé el camino correcto para ayudar a construir un mundo mejor. Creo que en estos tiempos de pandemia, es un buen momento para replantear nuestros hábitos diarios.


- ¿Pensás que hay gente que levanta la bandera del veganismo para parecer más de avanzada o hacer negocios?
- Lamentablemente hay muchas personas que se creen más evolucionadas por ser veganas y la verdad me dan vergüenza ajena. Esto no es una competencia, sino una unión, para crear conciencia colectiva. Además he conocido muchas organizaciones y activistas que lucran con esto que es algo tan profundo para llenarse los bolsillos. La verdad sin palabras.


- ¿Qué fue lo que más te costó de este cambio?
- Las críticas y las burlas, al inicio me afectó mucho. Más adelante empecé a tener convicción de lo que hacía, la verdad le dejé de dar importancia. Otra cosa que me costó fue que aprender a cocinar. Yo vivo con mi familia y nunca pretendí que ellos me cocinen. Por el contrario hice un curso, comencé a buscar preparaciones por Internet y en redes sociales, hasta me compré un recetario. Tuve que hacerme cargo y organizarme.


- A la hora de salir a comer o hacer algún viaje ¿hay opciones veganas para vos?
- Siempre es posible comer vegano, si vas a un restaurante podés agarrar la carta y pedirle al mozo que te arme algo. En cambio si vas a un viaje largo o estás en la ruta, una opción es llevar snacks en el bolso. Siempre hay una forma, sólo hay que ingeniárselas.


- Si tenés que comer algo sí o sí y no hay nada vegano ¿qué harías?
- Esta pregunta me hace reír, todo el mundo me la hace. La verdad que es un poco irreal que vaya a estar varada en el medio de la nada, sin la posibilidad de comer nada. Viviendo en una ciudad siempre hay mil alternativas, ahora si en algún momento de mi vida me encuentro en una situación extrema y ya pasa a ser un tema de supervivencia, en ese caso me replantearía que hacer.



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