Anoche vi finalmente el nuevo documental “Fake Famous” de HBO max que trata justamente sobre un experimento social de convertir tres personas con pocos seguidores en sus redes sociales en influencers y pude sacar las siguientes conclusiones.  



Durante décadas, cuando nos preguntaban de niños que queríamos ser de grandes, la gran mayoría contestábamos que nuestro gran sueño era ser un astronauta. Hoy en día, el gran sueño de la mayoría de los niños en el mundo, es ser un youtuber o un influencer famoso. Es entendible, los influencers tienen una gran vida, se la pasan en eventos, en hoteles lujosos, en viajes exóticos, en fiestas increíbles…  

Los influencers se pasan la vida buscando la fama, y la fama se mide por la cantidad de seguidores que tienen en sus cuentas, la cantidad de likes y la cantidad de comentarios en sus publicaciones. ¿Sabían que hay más de 40 millones de personas en el mundo que tienen más de un millón seguidores en Instagram? ¿Estás personas son realmente famosas? También hay más de 100 millones de personas que tienen más de 100 mil seguidores. Imagínense, esto equivale a dos veces la población de Argentina. Podríamos llenar dos países como el nuestro sólo con influencers. ¿Se lo imaginan? ¡Una locura! Entonces… ¿Se pueden seguir considerando famosos a los influencers cuando todos los influencers prácticamente son famosos? ¿Cómo se mide la fama hoy en día?    




Justine Bateman, autora del libro “Fame: The Hijacking Of Reality”, afirma que la fama es una cosa oscura y extraña. Que no puedes tocarla, pero que es más poderosa que cualquier otra cosa. No se puede ver, pero todo el mundo quiere tenerla. Y quien llega a alcanzarla, no logra tener control sobre ella. También afirma que ser famoso es como ser un niño, porque todos alaban lo que haces. Y finaliza diciendo que el deseo de ser famoso proviene del deseo de ser querido, de poder sentir esa sensación de ser amado.  

Antes, alguien era famoso por sus habilidades y talentos, como la actuación, la música o los deportes. Pero a medida que las redes sociales se expandieron, necesitaron más material para lograr tener 24hs de entretenimiento. Y eso fue una de las principales causas para que se abrieran más vías para llegar a la fama.  

En los 2000s aparecieron los reality shows, donde se podía ser famoso por el simple hecho de ser famoso. Pero ahora tenemos otro tipo de fama. Ahora se es famoso por un número, y aquí es donde entran los influencers. Hay casi cuatro mil millones de personas que pasan cien mil millones de horas literalmente al día en Instagram, Facebook y Twitter y otras redes sociales.  

Todos conocemos a alguien que es famoso en Instagram, o en otra red social. Lamentablemente, el aclamado episodio de la serie británica “Black Mirror” llamado “Nosedive” (Caída en picada) donde el estatus de una persona era medido por una aplicación, ya se está cumpliendo. La fama en las redes sociales se ha vuelto fundamental para gran parte de nuestra sociedad. Por citar algunos ejemplos, uno de los más perjudicados han sido los actores, los cuales son contratados, no por su talento sino por su cantidad de seguidores. Y llevándolo a un plano más cercano, lo que antes era ser popular en la secundaria gracias a ser atractivo físicamente, practicar deportes, tener onda, vestirse bien, hoy se trasladó a Instagram y la vida que se muestra allí. Hay personas que solo salen con otras personas si son famosas en las redes sociales. Una vez más, la fama interviene en los vínculos personales.   




Esta desesperación por la fama llevó a millones de personas a comprar los famosos “Bots”. ¿Pero que son los Bots? Los podemos definir como un algoritmo que finge ser una persona de verdad en internet. Existen infinidad de sitios web para comprar seguidores, likes y comentarios. Por citar solo un ejemplo, con 100 dólares se puede comprar 7.500 Bots. Los mismos son creados por hackers y programadores que generan códigos que recorren la red para robar información de incontables identidades al azar. Extraen fotos, nombres e información personal, que con estos datos crean millones de usuarios falsos que pueden dar likes, comentar y seguir a millones de personas reales en las redes sociales. Esto no es ningún dato menor, ya que se ha comprobado que los Bots tuvieron una gran influencia en las últimas elecciones de Estados Unidos. Todo esto hace que la gente popular parezca más popular de lo que en realidad es. Muchos cometen el error de solo comprar seguidores y no likes, por lo que cuentas de 100 mil seguidores solo tienen 200 likes y ningún comentario. No solo los influencers compran Bots, también lo hacen los periodistas, los políticos y las celebridades, entre otros. Es muy fácil detectar una cuenta con Bots, solo es cuestión de trazar una comparación entre la cantidad de seguidores y la cantidad de likes por ejemplo. Generalmente, los likes equivalen a un 10% de la cantidad de seguidores. Si tenés una cuenta con 20 mil seguidores y tan solo 200 likes, esa cuenta compró muchísimos Bots.  



Volviendo a los influencers, además de utilizar Bots para aumentar su nivel de fama, también no podemos dejar pasar por alto la gran farsa que son la mayoría de ellos. Muchos influencers son contratados para realizar campañas publicitarias, pero se rehúsan a sacarse fotos por profesionales ya que sus fotos en las redes sociales son editadas por ellos mismos, y una foto realizada por un profesional dejaría al descubierto la mentira que crean en sus redes sociales.   

Si hablamos de los influencers del mundo fit por ejemplo, hay que decir que muchos fingen estar en un gimnacio para luego poder obtener entrenamientos gratis en dichos establecimientos. Estas fotos falsas en los gimnasios se convierten en moneda corriente que pueden usar para conseguir experiencias gratis en productos y patrocinadores de ropa deportiva o suplementos.  

Hay muchísimos ejemplos de fraudes, están los que fingen realizar excursiones a parque nacionales para intentar obtener patrocinadores de rompa para acampar, o los que fingen viajar en primera clase, en aviones privados y solo necesitan tomarse una foto en el baño de la “First Class”, para después volver a su asiento en la clase turista.  



En cuanto a las celebridades, la mayoría de las cosas no son genuinas, y sus publicaciones no son necesariamente de ese mismo día en que lo publican, tienen una gran agenda con días y horarios para saber cuándo hay más tráfico de usuarios y ni hablar de los Hastags, pero eso ya es otro tema muy complejo.  



La estrategia de Instagram tiene grandes métricas. Por lo que no hay incentivos para que nadie se deshaga de utilizar Bots. Todo comienza en lo más alto, y por más alto me refiero a Wall Street. Aquí se invierte muchísimo dinero en compañías de tecnología porque el retorno de su inversión no se compara con ninguna oportunidad en todo el planeta. Trillones y trillones de dólares se invierten en estas compañías. A los banqueros no les interesa si los usuarios de las plataformas son reales o no, porque el dinero si lo es. A Instagram y Twitter no les importa si sus plataformas se llenan de cuentas falsas, todas generan dinero. Un vendedor de Bots en Estados Unidos puede ganar hasta tres millones de dólares al mes vendiendo estos paquetes de algoritmos para las redes sociales. Estas compañías están valuadas entre diez y veinte millones de dólares.  

Volviendo a los influencers y youtubers, estos ganan hasta 50 mil dólares por presentar un producto de una marca, todo depende de los seguidores que tengan. La mayoría de estos influencers tienen entre 18 y 25 años. Son una compañía de medios en sí mismos.  

Kim Kardashian cobra hasta 500 mil dólares por una sola publicación en Instagram. Y la cuenta de esta celebridad tiene una decena de miles de Bots. Pero a nadie le importa, total es Kim… 

Si tenés muchos seguidores comprados, pero pocos likes y comentarios, las personas se percatan de que la cuenta es una gran farsa y eso le genera un gran estrés a los influencers. Por lo que hay que comprar likes y comentarios también para poder triunfar como influencer.  



El mensaje que quiero dar con este humilde artículo, no es desprestigiar a los influencers, instagramers y youtubers, pero si dar el mensaje que a veces es mejor tener 30 likes verdaderos que 3 mil likes de Bots falsos. Y diferenciar los verdaderos influencers que influyen de forma positiva en las personas aportando cosas e información edificante y útiles para sus seguidores de los que solo son meros vendedores de un producto. 

Así que ya lo saben, hagan la prueba y pregúntele a sus hijos que quieren ser de grande: ¿Astronautas o Influencers? Esa es la cuestión…  

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